Amas de Casa Desesperadas
lunes, abril 02, 2007
posted by Desperate Fan at 5:13 a. m.

No tiene casi nada de su personaje de Amas de casa desesperadas . Carola Reyna dice que es obsesiva en su trabajo, pero se toma con otra filosofía la vida de madre y de esposa. La prueba es su casa de San Telmo: llueve, pero los dos perros labradores entran y salen del patio lleno de malvones; en el living hay pilas de libros, discos, fotos de infancia, cuadros, y un rincón que está pensado para disfrutar del ritual del té. "Me quedan algunas costumbres de cuando era macrobiótica. El tema de comer mucho arroz, panes especiales, tecitos raros. Pero ahora también como encantada unas tostadas con dulce, lo que sea. Esta es una casa muy feliz. Con Boy [Olmi, su marido hace 14 años] tenemos mucho en común. En primer lugar, hijos varones de 15 años (Carlitos es el de él; Rafael, el mío) que se llevan bárbaro, se adoran. También compartimos la pasión por el arte, el cine, la ciudad. Somos muy urbanos, nos devoramos la ciudad. Por eso, cuando salimos de vacaciones desaparecemos de la escena. Siempre elegimos lugares perdidos, lo opuesto a lo que es nuestra vida durante todo el año", cuenta la actriz.
Es muy delgada, tiene ojos miel gigantes, y aunque siempre se la ve a la moda, dice que no sigue tendencias ni compra revistas. "Es algo instintivo. Me pongo lo que me divierte, nunca copio ni me creo lo que veo en las vidrieras. No tengo obsesión por carteras ni zapatos. Mi locura son los abrigos, especialmente los vintage , y aunque mi vestidor no es enorme, atesoro tapados de todas las épocas. A Boy también le divierte lo diferente. Guarda smokings de su padre y galeras de su abuelo. ¡Y usa todo!", comenta divertida.
Ofrece galletas de avena que aún están tibias y, aunque hay bicicletas colgadas de la pared, confiesa que es cero deportista. "Soy de las que empiezan Pilates dos meses antes del verano y después no vuelven más. Ahora quiero retomar yoga, pero no hago mucho más que caminar por la Reserva Ecológica. Por suerte, soy flaca por naturaleza. Comer, como muy bien; me gusta la buena cocina. Hago ricos salteados y hace unos años tomé un curso de sushi. Pero mi marido es mucho más refinado y experto. Hace patés y terrinas realmente buenos."
Ahora que no está grabando tiene tres libros en la mesita de luz, entre ellos París era una fiesta , de Ernest Hemingway. También escribe de madrugada, ve muchas películas y asiste a muestras o eventos que le interesan.

"La vida, cuando uno no graba, vuelve a ser vida. Yo detesto madrugar. Considero que todo debería comenzar a las 10. Es que tengo costumbres nocturnas, siempre consigo una excusa para no meterme en la cama antes de la 1. Además, ahora que los chicos están más grandes uno vuelve a tener ciertas libertades y tiempos. Es raro. Por un lado nos angustiamos porque comenzamos a tener el síndrome del nido vacío, pero por el otro estamos disfrutando como pareja de un montón de cosas", reflexiona.
En la casa suena tango electrónico y ella insiste en el té verde. "Me tomo otro y parto. Es que, lamentablemente, la vida tiene otros quehaceres bastante más plomo, como por ejemplo llevar el auto al chapista, ya que la vez pasada lo agarró el granizo. También tengo que cambiarle los amortiguadores que rompí en la playa, ir a ver al dermatólogo, llevar a Rafi al ortodoncista, pagar las expensas. Esto sin contar que esta semana me toca llevar los perros al veterinario, depilarme, retocar la raíz del pelo, y no faltar a la sesión de quiropraxia. Me quejo porque soy fiaca. En realidad tengo mucha energía, pero para las cosas que me gustan. ¡Ah, y voy a filmar con mi marido! Boy va a hacer su primera película y yo posiblemente tenga un personaje. También haré teatro, y Amas de casa... Volveré a levantarme al alba para ir a grabar. Es la vida..."

Reyna exprés

Cirugías: "Yo creo que la gente que se va al diablo con las cirugías no se da cuenta. ¡Se verán lindas! Yo le tengo pánico al quirófano. Puedo llegar a ponerme alguna inyección, hacer algún tratamiento, pero nunca algo definitivo e irreversible. Soy coqueta, pero no obsesiva. Basta con verme en la tele: millones de veces tengo cara de cansada porque voy a grabar con pocas horas de sueño".
Televisión: "En casa no se mira mucha televisión, y menos ahora que estoy muy metida con la computadora. Nunca vi Montecristo , porque a esa hora comíamos. Además, por cómo laburaba, sólo podía ver mi programa".
Proyectos: "Antes de empezar fuerte con el trabajo tengo ganas de hacer un curso de fotografía y empezar un taller literario".
Orgánica: "Mis lujos no tienen que ver con perseguir grandes marcas, sino con la calidad de vida. Desde hace tiempo sólo consumo frutas y verduras orgánicas, y me he dado el gusto de comprar unos trocitos de verde a unos kilómetros de Buenos Aires".

Fuente: La Nación.
 

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