Amas de Casa Desesperadas
jueves, febrero 15, 2007
posted by Desperate Fan at 5:28 p. m.

IXTAPAN DE LA SAL, México.- Una de ellas se casa con un nuevo vecino, la otra debe empujar la silla de ruedas del tipo que ama, la tercera va a ser madre y la cuarta descubre que su marido tiene una hija. Muchas cosas nuevas para una de las series más exitosas de los últimos tiempos: Desperate Housewives ( Amas de casa desesperadas ).
Su creador, Marc Cherry, venía de varios fracasos televisivos y ninguna de las grandes cadenas recibía su carpeta con el nuevo proyecto que había escrito. El sabía que era brillante y no podía comprender que nadie confiara en él. Finalmente la cadena ABC (propiedad de Disney) aceptó la propuesta y, en poco tiempo, montó una escenografía a escala real de la calle donde viven sus protagonistas, Wisteria Lane, en los estudios Universal.
Luego vino todo lo que ya se sabe: una versión argentina que anduvo relativamente bien el año pasado y que todavía se emite por Canal 13, y una serie de versiones para otros países latinoamericanos, que también se filman en la Argentina (ver aparte).
Entre otros motivos, las autoridades de Sony decidieron festejar el éxito de la serie con la prensa de América latina en un exclusivo spa de Ixtapán de la Sal, un tranquilo y amable pueblito ubicado a 120 kilómetros de la capital mexicana.
Allí, los medios -entre los que se encontraba LA NACION- hablaron con Cherry, quien no sólo se refirió a las versiones latinoamericanas sino que también hizo una feroz autocrítica sobre la segunda temporada de la serie, que decepcionó a algunos seguidores del programa. El tercer año de Desperate Housewives , ya con su creador haciéndose cargo nuevamente de las riendas, comenzó en septiembre último en los Estados Unidos y hace dos semanas por Sony, para América latina.

-¿Por qué a un hombre se le ocurre escribir sobre amas de casa?
-Soy gay y eso me acerca un poquito más a algunos temas femeninos. He escuchado a mujeres decir que están hartas de ser esposas o madres. Para el observador es atrapante. No crecí viendo a las mujeres como objetos de deseo, sino como amigo o confidente. El disparador fue observar la desesperación de un ama de casa. Además, de chico, vivíamos en una granja en medio de la nada y mi madre se sentía, a veces, bastante sola y desesperada. Fue el germen de todo esto: ese sentimiento femenino de sentirse atrapada en el rol de esposa y madre. Se trata de tener la vida que querés, pero al mismo tiempo sentirse insatisfecho.

-¿Cómo concebiste a cada una de las protagonistas?
-Primero vi el prototipo de una mujer que está sola y triste porque su marido no le presta demasiada atención y se consigue un amante para solucionarlo: así nació Gabrielle Solís. Después pensé en una mujer perfeccionista, obsesiva y que todo lo hace bien, la esposa perfecta, Bree. Después pensé en aquellas que no pueden dominar a sus hijos y que tienen al marido siempre de viaje, como Lynette. Y más tarde imaginé a una divorciada romántica y soñadora, como Susan. ¡Ah, bueno, de ésas conozco muchísimas!

-¿Viste la versión argentina de tu creación?
-No, no la vi. Me muero por verla, pero nunca me mandaron siquiera una copia. ¿Podés creerlo?

-¿No te preocupa saber que están haciendo versiones y no tenés control sobre ellas?
-Es que no tengo forma de controlarlas. Pero, bueno, les deseo suerte a todas ellas y que puedan hacerlas realistas y sinceras.

- Pero ¿te gusta o no que haya versiones en otros países?
-¡Sí! Me hace sentir muy halagado y me da curiosidad. Algún día me gustaría poder acceder a la traducción que hicieron. Por ejemplo, me atrajo que en una de las versiones latinoamericanas Bree sea hija de un militar. Es una excelente idea.

-¿Por qué creés que hubo tanto interés en el resto del mundo por tener sus propias versiones? -Porque hay mujeres desesperadas y tristes en todos lados. Una de las cosas que sé hacer es utilizar temas universales: los efectos del divorcio, la búsqueda de marido, el manejo de los chicos... son situaciones comunes a todos lados, no importa cuál sea la situación social.

- ¿Conocés América latina?
-Jamás crucé la frontera de los Estados Unidos.

Muchacho de pueblo
Cherry tiene dos hermanas y es hijo de un ejecutivo petrolero que llevó a su familia a vivir a Oklahoma, Hong Kong e Irán. Pero siempre, en algún momento, volvían a Orange County, en California. Sus vivencias allí le dibujaron en su mente a Wisteria Lane, nombre que surgió por la similitud con "histeria" y por ser, en inglés, la denominación de la glicina, una planta "cuyas raíces matan a las que la rodean", aclara.

- El ama de casa más rica de la serie es latina... Es una visión fuera de lo común. Habitualmente, en las series norteamericanas, son sirvientas.
-Me crié en Orange County, donde hay mucha diversidad social y racial. Crecí con un amigo que se llamaba Solís, cuyo apellido tomé prestado. Durante mi niñez siempre sentí que éramos iguales. Nunca pensé que por ser latino era distinto. Su familia tenía el mismo nivel de vida que nosotros. Quería incluir eso en la serie: no caer en el prototipo de familia latina y agregar diversidad racial.

- ¿La fama de las actrices perjudicó la serie?
-No lo creo. Lo que pasó en el segundo año es que el éxito hizo que la ABC me pidiera más capítulos. Eso me obligó a improvisar más material.

- Quedaste disconforme...
-Ahora está todo más organizado y bajo control. En la tercera temporada hay menos episodios, más guionistas y me hice un mapa de historias que ayuda a una narración más fluida. Esa solidez se va a ver en los libros.

-¿El embarazo de Marcia Cross te perjudicó en esta tercera etapa?
-¡Fui la primera persona a la que se lo contó! ¡Está embarazada de mellizos! Y bueno... le di historias fuertes al principio, para que cuando tuviera al bebe estuviese más libre. Pero le ordenaron reposo absoluto antes de lo que pensábamos y tuvimos que cambiar escenas e ir a grabarlas a su casa.

-¿Cuál de ellas es tu preferida?
- Probablemente Bree, porque me recuerda a mi madre. Pero olvidate, todos mis personajes son como mis hijos.

-¿Te preocupa mantener el nivel de la serie?
-Trato de no pensarlo. Tal vez me preocupen más la sexta y la séptima temporada. Ahora no.

-¿Cómo hacés para no caer en la caricatura?
- Buscamos mujeres de una edad determinada: los 40. Con la excepción de Eva Longoria, que tiene 31. Las de cuarenta me resultan fascinantes: no ocultan su edad, son seguras, sexy e interesantes. Y no caés en la caricatura si les das el mayor realismo posible.

Fuente: Diario La Nación.
 

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