Amas de Casa Desesperadas
miércoles, noviembre 08, 2006
posted by Mr. Daho at 5:09 p. m.

Con apenas 26 años, el realizador Ariel Winograd ya es dueño de una trayectoria que puede considerarse, si no extensa, al menos frondosa. Recibido como director en la Universidad del Cine, su cortometraje “100% lana” obtuvo 26 premios en diversos festivales nacionales e internacionales en 1999, mientras que “Fanáticos” (2001), un documental que se sumerge en el mundo del fanatismo enfermizo, fue exhibida y premiada en otros tantos festivales del mundo. Además de otros cortos y documentales, dirigió videoclips de bandas como Massacre, Los Tipitos y Baobab.
“Cara de queso” es su primer largometraje de ficción y también la primera película de una trilogía que se completará con “Triple ex” y “Escuela técnica”, que comenzará a filmar el año que viene.
El elenco de “Cara de queso” es un verdadero dream team de talentos, con actores de la talla de Mercedes Morán, Federico Luppi, Susú Pecoraro, Carlos Kaspar, Daniel Hendler, María Vaner, Sergio Denis (¡en el rol de Sergio Denis!), Nahuel Pérez Biscayart, Martín Piroyanski, Julieta Zylberberg, Silvia Pérez, Gustavo Garzón (¿?) y Juan Manuel Tenuta. A ellos se suma Sebastián Montagna, que encarna al propio Winograd a los 13 años.
La película se centra en cuatro chicos judíos durante unos días de verano en el country al que sus padres los llevaban en 1993. Autodefinidos como “outsiders, voluntariamente incapaces de sumarse a las actividades deportivas como cualquier chico normal, los cuatro son molestados y burlados por el resto de sus compañeros.
Hablan los actores
“Contar las burbujitas de colores del menemismo desde la mirada de un chico de doce años me parece una idea sensacional”, analiza Carlos Kaspar, entusiasmado porque esta vez su personaje no es un malhumorado matón, sino que será un médico recto, serio e impoluto, “pero que mira y analiza cada discurso de Menem y Cavallo”.
Por su parte Susú Pecoraro, la madre-deseo de uno de los chicos, no duda al afirmar que “el guión es genial, los actores son increíbles y la energía que hubo durante el rodaje fue impresionante”.
El propio Winograd confesó que, durante el rodaje, había momentos que lo sensibilizaban tanto que terminaba por largarse a llorar, “aunque tenía bien en claro que el tono general de la película iba a ser el de una comedia”.

Fuente: Los Andes Online.
 

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